Cómo enfrentarse a la pérdida de audición
La pérdida auditiva va entrando a hurtadillas según envejecemos, al principio de forma imperceptible, después, puede arruinarnos la vida si no hacemos algo para remediarlo.
Al principio, se empieza perdiendo la capacidad de oír sonidos agudos, parece que las palabras llegan amortiguadas. Los sonidos S y Z apenas se perciben, y lo mismo ocurre con las voces de los niños y las mujeres. Mientras su pérdida de audición va empeorando, se va adaptando a la nueva situación, subiendo el volumen de la tele y pidiendo a la gente que repita lo que dice. Lenta pero segura, la frustración crece en usted y a su alrededor. Evita las situaciones que le ponen en el punto de mira, las conversaciones en grupo en las que se siente fuera, las relaciones con compañeros y familiares que suelen desembocar en encogimiento de hombros y enfado. La frustración se transforma en vergüenza, o aún peor, en amargura y soledad. Al final, se encierra en si mismo.
Todos conocemos esta situación, de primera mano por nuestra propia experiencia o a través de un padre, abuelo o un familiar o amigo cercano. Pero hay buenas noticias, existe tratamiento y cada vez es más efectivo. |
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